<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943</id><updated>2012-02-13T04:33:11.873-03:00</updated><title type='text'>Leo Leyenda</title><subtitle type='html'>la divertida y dulce historia de un lector</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-2351895851841142107</id><published>2009-01-24T23:45:00.008-02:00</published><updated>2010-08-31T17:27:16.384-03:00</updated><title type='text'>15- Leo Leyenda, reaparecido</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SXvFcgZDdGI/AAAAAAAAAhg/5Z6iHw1l7b4/s1600-h/planta.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5295042880426177634" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 162px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SXvFcgZDdGI/AAAAAAAAAhg/5Z6iHw1l7b4/s200/planta.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;—Don Leo, don Leo, ¿es verdad lo que escuché? —le dijo, agitada, la empleada a Leo Leyenda.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;—No sé, dígame Lila que escuchó —le respondió Leo, sin levantar la vista del diario.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Escuché que… ¡por favor, dígame que no es cierto!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Yo le digo, pero dígame antes qué es lo que no es cierto. ¿Qué escuchó? —le respondió Leo, levantando los ojos del diario. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;—Que hace mucho que usted no aparece por esta página porque ¡sus suegros lo tuvieron secuestrado! Eso escuché, que desde que usted fue a visitar a sus suegros, no se supo más nada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Pero no, Lila… ¿de dónde saca esas cosas?, ¡cómo me van a secuestrar mis futuros suegros! Claro que no, simplemente estuve de vacaciones, con Inés. Los dos trabajamos duramente todo el año, yo leyendo y ella componiendo milongas y cantándolas en público, nos merecíamos unas vacaciones. Pero Lila… ¡usted se cree todo lo que escucha!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, don Leo, me alegro de que no haya estado secuestrado, pero si vamos al caso, usted se cree todo lo que lee.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#FFFFCC;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Claro que sí, Lila. La palabra escrita es perpetua, es eterna, no como la palabra hablada que se la lleva el viento. No, la palabra escrita sigue viva por siglos y siglos, ¿quién va a decir una mentira sabiendo que lo que diga será leído y juzgado durante toda la eternidad?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—No sé, don Leo, yo he leído mentiras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—No me diga eso, Lila, yo no la he visto nunca leer—le respondió Leyenda, ofendido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Aquí no, porque vengo a trabajar, pero también leo, don Leo —le dijo Lila, más ofendida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Bueno, bueno, dejemos eso de lado, ¿quién le dijo esa mentira de mi secuestro? —le respondió Leyenda, dejando el diario en la mesa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;—No le puedo decir, pero le aseguro que es de buena fuente —le aseguró Lila, moviendo la cabeza hacia arriba y hacia abajo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Sí, es buena la fuente del patio, pero yo no vi a nadie allí, ¿fueron las plantas?, ¡siempre trayendo chusmeríos!, no sé cómo hacen, si están plantadas al piso…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—No, don Leo, no fueron las plantas, fue una persona, pero, en fin, si usted está bien ya no importa, ¿no?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Claro que estoy bien, Lila, estoy muy bien, revivido, reaparecido, recuperado…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Me alegro, don Leo —le dijo Lila, sirviéndole el café.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¿Vio que linda que está Venus? Le cayó bien Inés, se ha puesto más linda desde que tengo novia —le preguntó Leyenda, luego de comer tostadas con manteca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—¿La carnívora? Esa planta es un peligro don Leo, a mí me tiró un tarascón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—No puede ser, la habrá confundido con un bicho.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Yo creo que no, don Leo, a mí esa planta nunca me despertó confianza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Porque usted le tiene miedo, Lila, es una planta sensible. No le demuestre miedo, ella se da cuenta, ¿qué le puede hacer a usted?, es una planta no un tigre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Mire, no le quería decir, pero usted que lee todo, ¿no leyó lo que esa planta escribió sobre mí? Escribió que soy chueca, ¿a usted le parece?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—No, Lila, mirándola bien, no se le nota mucho, todos somos un poco chuecos —le dijo Leyenda, mirando sus piernas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—No, don Leo, digo si le parece bien que esa planta escriba eso sobre mí, ¿por qué no escribe otra cosa?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Ah, no sé Lila, pregúntele a ella, mándele un e-mail, seguro que le contesta. Es que tiene poca vida social, no ve mucha gente, y como estuve de vacaciones…, sólo la vio a usted, ¿sobre qué va a escribir?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;—No la justifique don Leo, esa planta no me quiere.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué quiere que haga yo?, ¿que la hable? Bueno, yo la hablo, pero vio, los sentimientos son difíciles de manejar, y no creo que una planta razone mucho, aún tratándose de una planta que escribe —dijo Leyenda en voz baja.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Por mí no le hable, pero yo no la riego ni le limpio más las hojas, ocúpese usted.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Pero Lila, ¿para qué le pago?, Venus es mi planta favorita y yo no puedo ocuparme de todo, ¡hay tantas lecturas que me esperan! Ahora mismo, ¡tengo tanto que leer! Vaya, Lila, sea buena, riégueme la carnívora y las otras plantas chusmas que tengo, yo voy a leer esta mañana y por la tarde me voy a pasear con Inés. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Como usted diga, don Leo —respondió Lila, retirando los elementos del desayuno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Leo Leyenda se fue al jardín, a leer, a disfrutar de la sombra veraniega de sus árboles y a pensar en Inés, que trabajaba en sus milongas en la casa de al lado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A &lt;a href="http://juampinatogiuli.blogspot.com/"&gt;Vanesa&lt;/a&gt;, quién supuso que a Leo lo habían secuestrado sus suegros, y me lo contó.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-2351895851841142107?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/2351895851841142107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=2351895851841142107&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/2351895851841142107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/2351895851841142107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2009/01/15-leo-leyenda-reaparecido.html' title='15- Leo Leyenda, reaparecido'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SXvFcgZDdGI/AAAAAAAAAhg/5Z6iHw1l7b4/s72-c/planta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-4505090476617570180</id><published>2008-11-03T22:11:00.002-02:00</published><updated>2008-11-03T22:16:38.710-02:00</updated><title type='text'>14- Leo Leyenda almuerza con sus futuros suegros</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SQ-USRgNK_I/AAAAAAAAAWQ/cVjuRlvTEXM/s1600-h/elefante_porcelana.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5264589531076439026" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 162px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SQ-USRgNK_I/AAAAAAAAAWQ/cVjuRlvTEXM/s200/elefante_porcelana.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El domingo Leo e Inés fueron a almorzar a la casa de los padres de Inés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inés abrió la puerta con su llave. Lo primero que vio Leo fue la figura de un elefante blanco con un billete rosado enrollado en su trompa, que denotaba ser de los años ochenta, fuera de circulación desde hacía dos décadas, arriba de un mueble. Al lado del elefante, otros elefantitos de colores, dos o tres que parecían hechos de alguna piedra transparente, o de vidrio. Incluso uno con una rajadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pasen, pasen —los invitó la madre de Inés, una señora de unos sesenta años, con un peinado de peluquería y un vestido floreado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias, señora —respondió Leo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Adelante, señor —le dijo ella, extendiendo uno de sus brazos hacia el interior de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No le digas señor, mamá, se llama Leo —le dijo Inés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esto es para usted, señora. Le traje un crotón —le dijo Leo a su suegra, entregándole el paquete que tenía en las manos, envuelto en un papel verde, con un moño rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias, es usted muy amable. Es hermoso, lo voy a poner en el patio. No debería haberse molestado —le dijo la suegra, recibiendo el crotón de manos de Leo, y mirándolo por arriba, por donde no estaba cerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, por favor señora, es un placer para mí. A mí me gustan mucho las plantas —le respondió Leo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A mí también me gustan mucho las plantas, pregúntele sino a Inés —le contestó su futura suegra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, ya le sabía. ¿Y usted sabía que somos vecinos, Inés y yo? Vivo al lado de la casa de ella —le preguntó inesperadamente Leo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, sabía, ésa era mi casa, la casa de mis padres, ellos se la dejaron a Inés, que era su única nieta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nos conocimos porque a ella se le cayó un papel en mi patio, y ahí me enteré de que cantaba, y de que lo hace muy bien —le dijo Leo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, Inesita canta muy bien, claro, eso le viene de familia, el amor por el tango. A nosotros nos gusta el tango de toda la vida, ¿no, viejo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, la verdad que no. No sé de donde salió milonguera esta chica. A mí me gusta Elvis, a mi madre no, para ella el rock era una música diabólica —contestó el padre, sentado con las piernas cruzadas, mostrando sus zapatillas negra y su pantalón de jeans, saludando con una mano de derecha a izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo está usted, señor? —se le acercó Leo, tendiéndole la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, muy bien, gracias, esperándolos a ustedes para comer —le dijo el padre de Inés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos a la mesa, ya está servida la comida —los invitó la madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo se sentó al lado de su novia, y frente a su suegra. Los ravioles con estofado de carne hicieron las delicias de su estómago. Alzó la vista y frente a él volvió a ver a los elefantes y, a su lado, una ollita de la abundancia y varias lechuzas, toda una colección de amuletos contra la mala suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El postre de chocolate completó las expectativas alimenticias de Leo, que reflexionó que le gustaba como cocinaba su futura suegra, la curiosa decoración de la casa y los gustos rockeros de su futuro suegro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo era feliz, como siempre. El futuro se le presentaba sencillo junto a Inés.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-4505090476617570180?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/4505090476617570180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=4505090476617570180&amp;isPopup=true' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/4505090476617570180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/4505090476617570180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/11/14-leo-leyenda-almuerza-con-sus-futuros.html' title='14- Leo Leyenda almuerza con sus futuros suegros'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SQ-USRgNK_I/AAAAAAAAAWQ/cVjuRlvTEXM/s72-c/elefante_porcelana.gif' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-3020428819381877327</id><published>2008-10-26T14:25:00.002-02:00</published><updated>2010-08-31T17:23:40.576-03:00</updated><title type='text'>13- Leo Leyenda lee “Tres hombres en un bote”</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SQSahGfyzZI/AAAAAAAAAUw/LmpCsREwEmU/s1600-h/tresunhombre%5B1%5D.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261500158145908114" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 147px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SQSahGfyzZI/AAAAAAAAAUw/LmpCsREwEmU/s200/tresunhombre%5B1%5D.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— Inés, este libro que estoy leyendo en este momento es fantástico. Es una verdadera lectura para divertirse mucho —le dice Leyenda, leyendo un libro sentado en un sillón de su jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué? ¿Cómo se titula? —le pregunta Inés, mientras le ofrece un mate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Se llama “Tres hombres en un bote”, pero comienza así: “Éramos cuatro: Jorge, Guillermo Samuel Harris, un servidor y Montmorency, mi foxterrier.” Un libro que promete tres hombres, y en el primer párrafo ofrece cuatro es maravilloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, promete ser divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Claro, pero ya la tapa había anticipado esa revelación, lamento decirlo, el título es “Tres hombres en un bote” (sin contar el perro). Lamento decirlo porque mi sorpresa no fue tan grande, como la hubiera sido si no hubiese sabido nada del perro —le dice Leyenda sinceramente preocupado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Leo! ¡Vos leés todo! ¿Y cómo continúa? —lo anima Inés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— “Reunidos en mi habitación fumábamos, charlando sobre nuestro mal estado; malo desde el punto de vista médico, se entiende.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Pobres, estaban enfermos. No debe ser un libro muy divertido —comenta Inés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Yo creo que sí, porque dice: “Nos sentíamos bastante fastidiados los cuatro y ello comenzaba a inquietarnos. Harris proclamó que experimentaba a veces singulares accesos de vértigo y que casi perdía la conciencia de sus actos. Entonces Jorge nos confió que a él le rodaba la cabeza, y que no sabía lo que hacía, por decirlo así. En cuanto a mí, era mi hígado el que funcionaba mal. Sabía que mi hígado funcionaba mal porque, precisamente, acababa de leer el anuncio de una especialidad médica para el hígado, en la que se detallaban los diversos síntomas que permiten reconocer que se tiene el hígado deteriorado: y yo los sentía casi todos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Estás seguro de que no sienten mal? —le preguntó Inés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No, no les pasa nada, están aburridos, nada más —le asegura Leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, es posible, pero también puede ser que se sientan mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No creo, porque continúa diciendo: “Es una cosa curiosa, no puedo leer el anuncio de un específico sin verme forzado a reconocer que sufro, justamente, del mal en cuestión en su forma más peligrosa. Siempre me parece que el diagnóstico corresponde, con toda exactitud, a los síntomas que noto.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— A mí me pasa lo mismo que a ese personaje, no puedo oír hablar de piojos que me pica la cabeza. ¿Quién es el autor? —pregunta Inés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Jerome K. Jerome, fue un escritor inglés, el libro lo publicó en 1889 —le responde Leyenda.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Oh, en 1889. Si esos personajes podrían ser nuestros amigos…. —dice Inés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Claro, y la causa de que se sienten mal es la consecuencia de su paseo en un bote por el río Támesis. Nada mejor que un paseo cuando uno se siente mal —le dice Leyenda, convencido de sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Por supuesto, Leo, es bueno que demos un paseo. Por eso el domingo vamos a ir a comer a la casa de mis padres, quiero que te conozcan —le dice Inés, cambiando hábilmente de tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Bien, muy bien. ¿Le gustan las plantas a tu mamá? ¿Está bien que le lleve una de regalo? —pregunta Leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, Leo, está muy bien —le responde Inés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Ella tiene plantas? Si tiene se las elogiaré —planifica Leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, Leo, le va a gustar que le elogies sus helechos —le asegura Inés, mirándolo con ternura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Me alegro mucho —le responde Leyenda, que verdaderamente está contento, con su libro, con Inés, con conocer a la familia de Inés, y planifica que cuando termine de leer el libro, junto a Inés, se pondrá a elegir la planta que le regalará a su futura suegra. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-3020428819381877327?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/3020428819381877327/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=3020428819381877327&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/3020428819381877327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/3020428819381877327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/10/13-leo-leyenda-lee-tres-hombres-en-un.html' title='13- Leo Leyenda lee “Tres hombres en un bote”'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SQSahGfyzZI/AAAAAAAAAUw/LmpCsREwEmU/s72-c/tresunhombre%5B1%5D.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-41495855276182364</id><published>2008-10-12T20:13:00.006-03:00</published><updated>2010-08-31T17:21:58.342-03:00</updated><title type='text'>12- Leo Leyenda con Inés en su jardín</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SPKFASpBDkI/AAAAAAAAATI/a5U608H4dT0/s1600-h/muscipula.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256409955145158210" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SPKFASpBDkI/AAAAAAAAATI/a5U608H4dT0/s200/muscipula.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Inés, ¡cuántas cosas que hemos vivido juntos en tan poco tiempo! —le dice Leyenda, tomándole la mano, sentados en los sillones del jardín de su casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí. Bailamos en mi milonga y la milonga del Playón, hemos comido juntos, fuimos a ver el ensayo de la obra de teatro de Escribe Ya, saludamos a mi amigo Sin Rumbo… ¡Quién lo diría! Ahora Sin Rumbo es actor. ¡Qué orgullosa debe estar su madre! —le contesta Inés.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí, es bueno que un verdadero guapo actúe en el teatro, porque, no es por criticar, pero me contaron que en ese ensayo hay actores que están todo el tiempo mirándose al espejo —dice, de pronto Lila, la empleada, que se había acercado sin que ellos se dieran cuenta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¡Lila! ¡Usted siempre trayéndome chismes! Si los actores se miran en el espejo tendrán sus razones. Yo también me miro —le respondió Leyenda, muy digno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí, tiene razón, don Leo. Yo les traía el mate —le contestó Lila.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Ah, muy bien, muy bien. Gracias —le dijo Leyenda, comenzando a cebar el mate.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¿Algo más, don Leo? —le preguntó Lila.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí, por favor, riégueme las plantas, que esta tarde no las voy a regar yo. Y tráigame la carnívora, que está en el escritorio, porque leí que en verano hay que ponerlas en un lugar soleado con un platito de agua debajo de la maceta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí, don Leo, yo el riego las plantas, ¿pero no me va a morder su carnívora? —le respondió Lila, con miedo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Claro que no, es inteligente y reconoce su alimento, si le pone la mano dentro de ella no se cerrará. Su mano, Lila, no es un insecto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí, eso lo sabemos usted y yo, pero ¿ella lo sabrá? —le respondió Lila.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí, búsquela y tráigala. Tómela de la maceta, y no la toque, por las dudas —le dijo Leyenda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí, don Leo —le dijo, resignada, Lila.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué le tiene tanto miedo Lila a esa planta? ¿Es peligrosa? —preguntó Inés.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— No, no es peligrosa, es distinta, es carnívora. Ya la vas a ver cuando la traiga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Leo, ¡qué rica torta!, ¿quién la hizo? —le preguntó Inés, comiendo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Lila. ¿Te gusta? Lila cocina bien. Me trae chismes, pero es muy eficiente, no sé qué haría sin ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Es muy difícil encontrar una empleada que limpie y cocine bien —le dijo Inés tomando el mate— yo no tengo. Me ocupo sola de la casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Inés, muy pronto se terminará eso. Viviremos juntos —le dijo Leyenda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Leo, eso me haría muy feliz —le respondió Inés con mucho amor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Vieron entrar a Lila con la planta carnívora. La llevaba con los dos brazos, extendiéndola cuánto podía, lo más lejos de su cuerpo. La depositó en un lugar soleado del jardín. Volvió a entrar a la casa, y salió al jardín, nuevamente, con un plato con agua, que depositó bajo la maceta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Aquí tiene su planta, don Leo —le dijo, en voz alta, a Leyenda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Gracias, Lila. (A Inés) Vamos a verla, te lo voy a presentar. Inés, Venus. Venus, Inés.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Es muy linda —le dijo Inés a Leo, mirando la planta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí, gracias —le respondió Leo, con satisfacción.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué se llama Venus?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Es el nombre común Venus atrapamoscas. Su nombre científico es Dionaea muscipula.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La planta parecía cómoda en su nueva localización. Inés y Leo, muy felices, salen, de la mano, a dar una vuelta por el barrio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-41495855276182364?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/41495855276182364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=41495855276182364&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/41495855276182364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/41495855276182364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/10/leo-leyenda-con-ins-en-su-jardn.html' title='12- Leo Leyenda con Inés en su jardín'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SPKFASpBDkI/AAAAAAAAATI/a5U608H4dT0/s72-c/muscipula.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-49591229301614119</id><published>2008-09-23T19:42:00.006-03:00</published><updated>2010-08-31T17:20:22.078-03:00</updated><title type='text'>11- Leo Leyenda reencuentra a Inés</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SNlySdq95CI/AAAAAAAAAMM/ndmeqJDvQuI/s1600-h/flor_lluvia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249352502205080610" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SNlySdq95CI/AAAAAAAAAMM/ndmeqJDvQuI/s200/flor_lluvia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SNlyJV4Xo5I/AAAAAAAAAME/KDbYN2JcMiU/s1600-h/flor_lluvia.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;— Lila, ¿a qué no sabe lo que me ha pasado? —le dice Leyenda a su empleada, bastante agitado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— No, ¿qué le pasó? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¡Que casi desaparecemos, usted, yo, Inés, mi casa, la carnívora y todas mis plantas! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¿Cómo es eso? —pregunta Lila, preparándose para servirle el té en el jardín.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Sí, nuestra creadora, Mariela, hace cuatro días que no escribe nuestra historia. Y ese ayuno me puso mal, ¡había perdido un brazo!, ¿con qué iba sostener los libros?, ¿con qué iba a bailar el tango?, ¿con qué iba a abrazar a Inés?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Seguramente se las arreglaría si eso ocurriera. Yo no me enteré de nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Pero yo sí. Yo me enteré porque leo todo, no por nada soy Leo Leyenda, el lector. ¿Y sabe lo que leí?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Dígamelo, no me pregunte, ya sabe que no sé —le responde Lila, con impaciencia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Que Mariela está escribiendo otras cosas, tiene otros blogs.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Yo escuché por ahí que si nosotros nacimos es gracias a &lt;a href="http://zumm.bubok.com/"&gt;Edgardo Castillo&lt;/a&gt;, que le recomendó a Mariela que escribiera una historia sobre un personaje principal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— No me venga con chismes, Lila; yo no he leído nada de eso.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— A mí me aseguraron que era de buena fuente —asegura Lila, moviendo la cabeza de arriba para abajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Bueno, bueno, ya que estamos aquí, volvamos a lo nuestro: usted, sírvame el té; que ya está por llegar Inés.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Es cierto, tocaron el timbre de la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Vaya a ver, es ella, nos citamos este día a esta hora —le dice Leyenda.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Inés entra, viste un fresco vestido blanco, arriba de las rodillas, con sandalias plateadas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Inés, ¡qué hermosa estás!, ¡cada día más bella! —la abraza muy emocionado— Tenía tanto miedo de perderte.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Gracias, Leo. ¿Por qué ibas a perderme? Vivo aquí al lado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— No, no te preocupes. Es natural que me sienta inquieto, al tener el amor de una mujer tan dulce y tan bella —le dice Leyenda, mirándola a los ojos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Gracias, Leo — le responde, conmovida por tanto cariño.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Soy tan feliz, Inés, tan feliz —le dice arrodillándose a su lado, y abrazándole las rodillas. Luego, incorporándose, y volviéndose a sentar a su lado— Estamos juntos, los dos, vivos, los dos, amándonos, los dos. Y aunque algún día nos apaguemos, como todos, siempre recordaré este momento, en que te volví a encontrar y te vi tan bella, tan mía, y estuvimos juntos y enamorados.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Leo se da cuenta de que Inés nunca lo había visto tan emocionado, tan cariñoso, tan elocuente; ella también está emocionada. Están juntos, y lo más importante, están vivos nuevamente en este lugar y en este tiempo.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-49591229301614119?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/49591229301614119/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=49591229301614119&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/49591229301614119'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/49591229301614119'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/09/11-leo-leyenda-reencuentra-ins.html' title='11- Leo Leyenda reencuentra a Inés'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SNlySdq95CI/AAAAAAAAAMM/ndmeqJDvQuI/s72-c/flor_lluvia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-6208104375308192339</id><published>2008-09-18T16:24:00.005-03:00</published><updated>2010-08-31T17:19:08.715-03:00</updated><title type='text'>10- Leo Leyenda, milonga y pizza</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SNKrVTJquMI/AAAAAAAAALc/YIzd4MEWSUQ/s1600-h/foto_ciudad_m_89042.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247444898246473922" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SNKrVTJquMI/AAAAAAAAALc/YIzd4MEWSUQ/s200/foto_ciudad_m_89042.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El sábado Leo se vistió con una camisa a rayas, un pantalón negro y los zapatos negros bien lustrados. Pasó a buscar a su vecina Inés, y juntos se fueron, en taxi, al Centro Cultural Bernardino Rivadavia, en cuya explanada se realizaba la milonga del playón. Al bajar del taxi, Leo miró a Inés y la encontró deslumbrante, con un vestido negro, arriba de las rodillas, zapatos rojos y un pañuelo rojo al cuello. Llegó a sentir que nunca la había visto tan hermosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La milonga estaba llena de gente. Algunos estaban sentados sobre las escalinatas del Centro Cultural, mirando hacia la pista. Otros habían llevado sillones plegables de sus casas. Otros más, miraban hacia la pista, cómodamente sentados en las mesas del bar, al lado del playón. Era una plaza seca, es decir, sin césped, ni árboles, sobre la cual se encontraban el Centro Cultural y el bar. Mientras Leo miraba para todos lados, Inés saludaba amigos, compañeros de la milonga donde ella cantaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Hola, Eugenia —saludó Inés a una amiga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Hola, ¿cómo estás?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Bien, te presento a Leo. Es Leo Leyenda, el lector —Leyenda la saludó con un movimiento de cabeza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Mucho gusto. Discúlpenme, recién llegué y me voy a poner los zapatos —les dijo la amiga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Bueno, nos vemos —la saludó Inés.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Muchas bailarinas se ponían los zapatos en el mismo baile, quizás para cuidarlos, o porque suelen tener tacos más altos de los que usan habitualmente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La música había comenzado, y algunas parejas ya estaban bailando cuando Leo e Inés salieron a la pista.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Inés no podía dejar de hablar. Le contaba a Leo todas las historias de los bailarines y sus parejas. Indudablemente conocía ese ambiente, donde se manejaba perfectamente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Aquella mujer, la atractiva, la pelirroja del vestido dorado, siempre es así, muy llamativa. Va a la milonga, a la nuestra, las compañeras no la quieren; tal vez le tengan envidia o miedo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Leo la miró, más o menos discretamente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Aquella pareja, los viejitos, esos siempre vienen, ¡fijate qué bien bailan! Tranquilos, no los apura nadie, concentrados, enamorados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Leo miró a los viejitos señalados y vio pasar una pareja formada por dos chicas, bailaban bien. Cuando volvió a mirar las chicas tenían otra ropa. Buscó con los ojos, eran dos parejas de chicas. Seguramente faltaban hombres en las milongas, por eso las chicas bailaban juntas. También había mujeres paradas, o sentadas, esperando su turno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;También ellos se sentaron cuando comenzaron las cumbias y ritmos latinos. Algunos salieron a bailar. En algunas milongas se acostumbraba bailarlos; en otros lugares, eran una cortina musical para tomarse un descanso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¡No me vas a creer lo que me pasó! —decía una mujer a su amiga, sentadas al lado de ellos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué te pasó?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Me quiso sacar a bailar una chica.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¿Una chica?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí, yo le dije que no. Me dijo que ella sabía hace la parte del varón, pero no, no, ¿cómo voy a bailar con una chica?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y qué hizo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— La vi bailando con otra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Habrá aprendido la parte del varón, porque hay pocos hombres; sino no baila nunca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Puede ser, pero conmigo no.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Leo e Inés bailaron algunos tangos más.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¿Tenés hambre ya? ¿Qué te parece si vamos a comer? —le preguntó Leyenda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí, vayamos, ¿adónde?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Aquí mismo, así si queremos volver a bailar, estamos cerca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Me parece bien —le respondió Inés.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pidieron una pizza especial, es decir, con salsa de tomate, queso, jamón cocido, huevo picado, morrones y aceitunas, y un vino tinto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— A mi ex novio no le gustaba el tango, no lo sabía bailar, y rara vez me iba a escuchar a la milonga —le dijo Inés, al terminar su última porción de pizza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué le gustaba? —le preguntó Leo, sinceramente; mientras pensaba— Me habla del ex novio, ¿esto es bueno o malo? Creo que es bueno. Me parece que leí que las mujeres suelen hablar de sus ex novios con el hombre que les interesa, para que aprendan los errores que no hay que cometer con ellas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— El rock, el rock sinfónico, Kiss, Queen, los guitarristas solistas de rock. Tampoco le gustaban las milongas que escribí yo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— A mí sí me gustan tus milongas, Inés —se apresuró a contestar Leyenda, mientras le acariciaba una mano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Gracias —le sonrió ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¿Seguimos bailando? ¿Nos vamos? —preguntó, solícito, Leo, un poco temeroso de la última escena entre ellos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Bailemos un rato más. Me gusta cómo bailás vos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— A mí también me gusta cómo bailás vos. —contestó Leyenda— ¿Te puedo dar un beso?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Sí —dijo ella, ofreciendo sus labios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A Leyenda le pareció que flotaba en una nube. La abrazó dulcemente, bailaron otro rato, y se fueron juntos. Él la acompañó hasta la puerta de la casa, y se volvieron a besar. Se fue a dormir, soñando con ella. Soñaba que bailaban un tango, y eran felices para siempre. Leo ya era muy feliz, y no podía pensar en otra cosa. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-6208104375308192339?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/6208104375308192339/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=6208104375308192339&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/6208104375308192339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/6208104375308192339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/09/10-leo-leyenda-milonga-y-pizza.html' title='10- Leo Leyenda, milonga y pizza'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SNKrVTJquMI/AAAAAAAAALc/YIzd4MEWSUQ/s72-c/foto_ciudad_m_89042.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-6735209989931869082</id><published>2008-09-14T16:05:00.005-03:00</published><updated>2010-08-31T17:16:16.493-03:00</updated><title type='text'>9- Leo Leyenda y la Fiesta de las Colectividades</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SM1gxvTdSAI/AAAAAAAAAKU/BlP1h9L2lag/s1600-h/Rusia_Escenario_Stand_017.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5245955548584429570" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SM1gxvTdSAI/AAAAAAAAAKU/BlP1h9L2lag/s320/Rusia_Escenario_Stand_017.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Leo Leyenda sale al jardín, la tarde del jueves, para regar sus plantas. Nota enseguida —porque sus ojos se van solos para allí— que su vecina está asomada al muro que divide los jardines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo le va, Leo? —le dice Inés, apenas Leyenda fija sus ojos en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Bien, ¿y usted?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Bien, ¿está ocupado? ¿Qué le parece si se viene a casa a tomar unos mates? —propone Inés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, voy enseguida —le dice Leyenda, sin dudarlo.— Lo espero — responde la vecina, que desaparece, tragada por su jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Lila!, ¡Lila! —Llama Leyenda a su empleada— termine de regar las plantas, que yo salgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, don Leo. ¿A qué hora vuelve?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No voy a tardar mucho, voy a la casa de Inés, a tomar mate —le responde Leyenda, señalando con los ojos la casa de al lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Me alegro, don Leo! Que le vaya bien —desea su empleada, estirando los labios en una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leyenda sale de su casa y toca el timbre de la casa de la vecina. Inés llega enseguida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Pase, Leo, pase —lo invita ella, haciéndose a un lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Gracias. Permiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Está en su casa, —dice, dirigiéndose al jardín, donde tiene, sobre la mesa del jardín, los elementos preparados: el mate, con yerba y bombilla, el termo, una azucarera, varios repasadores, y bizcochos salados— cuénteme cómo estuvo la Fiesta de las Colectividades. ¿Dulce o amargo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Como lo tome usted. Muy hermosa, la fiesta, como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y qué vio?— Fui primero a la colectividad helénica. Allí comí mousaká, que es una especie de lasagna con berenjenas, rellena con carne; y mientras tanto vi los bailes griegos. Tienen varios grupos de bailes, chicos muy chiquitos, otros más grandes, y jóvenes más profesionales. Todos bailan muy bien. Bailaron con la música de Zorba y otras parecidas; son muy simpáticos los saltitos que dan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Me han contado, aquí hay dos restaurantes griegos que tienen bailes, yo nunca he ido. ¿Vio otro baile?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, el de los rusos. Las chicas lucían vestidos rojos, y los muchachos pantalones negros, con camisas azules. El baile de las chicas era muy gracioso, se balanceaban todas juntas, que parecían muñequitas. En cambio, los muchachos realizaron ese baile tan difícil que consiste en agacharse, bailar estirando las piernas, con los brazos cruzados en el pecho, o levantar los brazos, o aplaudir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Qué difícil! ¿Y había cantantes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, también, un hombre de Abruzzo cantaba tarantelas en una lengua parecida al italiano, acompañado de otro hombre con un teclado eléctrico. Busqué a los galeses, pero no estaban. Los vecinos de ellos que sí estaban eran los irlandeses. No tenían el libro que estaba buscando, el de Lord Sapphire, pero me comí una torta de chocolate, que estaba riquísima. Los irlandeses sí que saben hacer tortas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué libro? —lo interrogó Inés, mientras cebaba el mate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— “Mil y una formas…” bueno…, un libro que me recomendaron —se detuvo Leyenda, porque casi le dice que el libro era “Mil y una formas de ligar con tu vecina”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Usted siempre leyendo, Leyenda —le respondió Inés, que no era curiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Y sí, yo leo. ¿Y a usted cómo le fue el sábado? —le preguntó Leo, cambiando de tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Muy bien, siempre es así, se pone linda la milonga. Pero el próximo sábado no canto, habrá otros cantantes, además la gente de la escuela de tango se va a bailar a la Milonga del Playón, si no llueve, claro, porque es al aire libre. ¿Quiere venir este sábado conmigo a la milonga?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, ¿y qué le parece si después comemos juntos? — se animó a decirle Leyenda, no sin esfuerzo.— Me parece bien. Entonces, este sábado, ya sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, y ahora discúlpeme, muy rico el mate, pero me voy, tengo que seguir leyendo —mientras se comía el último bizcocho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Claro, ¿y en qué está trabajando ahora?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— En una revista. Leo las cartas de lectores y elijo cuáles serán publicadas y respondidas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Parece un lindo trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Claro, es muy lindo. Me voy, las cartas me esperan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Nos vemos, Leo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Hasta luego, Inés — dijo Leyenda, dándole un beso en la mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Hasta luego — le sonrió Inés, que se quedó en la puerta, saludándolo con la mano, hasta que Leo entró en su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Leyenda, el corazón le bailaba un malambo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-6735209989931869082?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/6735209989931869082/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=6735209989931869082&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/6735209989931869082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/6735209989931869082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/09/9-leo-leyenda-y-la-fiesta-de-las.html' title='9- Leo Leyenda y la Fiesta de las Colectividades'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SM1gxvTdSAI/AAAAAAAAAKU/BlP1h9L2lag/s72-c/Rusia_Escenario_Stand_017.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-9030581172395975991</id><published>2008-08-18T19:19:00.006-03:00</published><updated>2010-08-31T17:14:00.057-03:00</updated><title type='text'>8- Leo Leyenda y el adivino Kyle Campbell</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SKn1975df8I/AAAAAAAAAII/BfwFHQwCxGs/s1600-h/magia%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5235986486194438082" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SKn1975df8I/AAAAAAAAAII/BfwFHQwCxGs/s200/magia%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Don Leo, anoche lo escuché en la televisión a usted. Vi el programa “Kyle predice su futuro”—le dijo la empleada, juntando los elementos del desayuno de Leyenda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— ¿A mí? No sabía que usted miraba ese programa, Lila —le respondió Leyenda, leyendo el diario.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Y yo no sabía que usted iba a llamar al adivino, don Leo. ¿Y le adivinó?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Sí, claro, me adivinó todo. Primero me preguntó si yo era “el lector”. Se ve que mi fama es muy grande, porque me conocía. Después me preguntó si yo era el mismo que nunca salía de mi casa y que hablaba con mis plantas…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Sí, lo escuché. También le preguntó a usted si era aquel cuya vida social era menor a la de un caracol…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Bueno, sí, también —respondió Leyenda, no muy conforme con ese recuerdo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— ¿Y qué le parece lo que le dijo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— ¿Que voy a encontrar un amor, y que ella será cantante de milongas? Debe ser cierto, porque me dijo que si no le creía que se lo preguntara a mi psicóloga o a mi planta carnívora. Es un adivino de verdad, sabe que tengo psicóloga y planta carnívora. Sí, Lila, yo le creo, porque me acertó todo. También me dijo que el libro que cambiará mi vida es “&lt;em&gt;Mil y una formas de ligar con tu vecina&lt;/em&gt;”. Es de un tal Lord Sapphire. Pero que lo venden en Gales, no sé si lo encontraré en este barrio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Me alegro, don Leo, ¿y quién es esa cantante de milongas que será su amor?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— No sé, no conozco muchas cantantes de milongas, sólo a Inés, la vecina, la que me invitó el otro día a la milonga…—respondió Leyenda, distraído nuevamente, por la lectura del diario.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— ¿No será esa, don Leo, la mujer que le dijo el adivino?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— No sé. ¿Qué me habrá querido decir el adivino con ese libro “Mil y una formas de ligar con tu vecina”. Ahora, hasta que no lo lea no lo sabré, aunque ya su título depara revelaciones que podrían cambiar mi vida, sin duda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— ¿Y este sábado va a ir a la milonga?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— No, este sábado voy a ir a la Fiesta de las Colectividades de Rosario, espero que en el stand de los galeses tengan el libro que me recomendó el adivino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Bueno, usted sabrá, y, otra cosa, ¿le limpio la carnívora?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Sí, Lila, pero con un algodón y agua tibia, y con mucho cuidado, ¡ella es tan sensible! No sé qué haría sin esa planta, ¿vio? ¡ni un solo insecto en este escritorio!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Pero si no hay insectos es porque yo limpio, don Leo —dijo Lila, ofendida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Claro, Lila, pero siempre entran… Bueno, no se preocupe, siga con lo suyo que yo tengo mucho que leer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Leo había llamado al adivino de la televisión para indagar acerca de su felicidad, para que no dijeran después que él no se preocupaba por el amor y por cambiar su vida. Sí se preocupaba, y quería leer las señales del futuro. Había leído, porque leer era su forma de conocer, que no hay peor pecado que no saber leer las señales del futuro y traicionar ese posible destino. Pensó que debía conocer más a su vecina, si no era ella el amor que esperaba, seguramente conocería otras cantantes de milongas. Decidió asomarse al jardín, para ver si ella estaba en el suyo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Inés, ¿cómo le va? —dijo Leyenda asomando su cabeza por encima de la tapia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Bien, Leo, ¿y usted? —le contestó la vecina, levantando la vista de la mesa de jardín, donde estaba escribiendo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Y aquí… leyendo, ¿y usted qué hacía?, ¿no la molesto?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— No, no, estaba escribiendo una milonga, ¿quiere escuchar?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El lago estaba colmado&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;y las aguas no danzaban&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;el baile no empezaba&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;¿dónde estaba lo esperado?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Ulises, el anunciado&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;eso bien nos sorprendió&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;el público que esperó&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;se dio cuenta: no empezaba&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;porque Ulises no estaba&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;y, hasta ahora, no llegó.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;— ¿Cómo se llama?&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— La milonga se llamará “&lt;em&gt;La espera&lt;/em&gt;”, sobre la espera de un bailarín, que debe bailar junto a las aguas danzantes del lago del Parque Independencia, en la inauguración de estas aguas, pero se retrasa, y este conflicto, su retraso, es lo que cuenta mi milonga. ¿Viene a la milonga este sábado?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— No sé si pueda pasar por allí. Pienso ir a la Fiesta de las Colectividades, frente al Monumento a la Bandera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— ¡Qué bueno! Me alegro, es muy linda, bueno, entonces el otro fin de semana, ¿no le parece?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Claro, sí. La dejo que siga trabajando, yo también tengo mucho que leer. Debo seleccionar cuentos para un concurso, para que después decida el jurado. Es uno de mis trabajos habituales.&lt;br /&gt;Leyenda entró a la casa, se sentó frente a su escritorio y comenzó sus lecturas del día, mientras la planta carnívora fingía que cazaba insectos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Si quieren saber todo lo que pasó en el programa “Kyle predice su futuro” léanlo a &lt;a href="http://escribeya.com/Lord_Sapphire"&gt;Lord Sapphire&lt;/a&gt;, en &lt;/span&gt;&lt;a href="http://escribeya.com/Historias/Kyle-predice-su-futuro-14101" mce_href="http://escribeya.com/Historias/Kyle-predice-su-futuro-14101"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;http://escribeya.com/Historias/Kyle-predice-su-futuro-14101&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-9030581172395975991?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/9030581172395975991/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=9030581172395975991&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/9030581172395975991'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/9030581172395975991'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/08/8-leo-leyenda-y-el-adivino-kyle.html' title='8- Leo Leyenda y el adivino Kyle Campbell'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SKn1975df8I/AAAAAAAAAII/BfwFHQwCxGs/s72-c/magia%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-9048114390638962664</id><published>2008-08-02T17:49:00.003-03:00</published><updated>2010-08-31T17:11:08.311-03:00</updated><title type='text'>7- Leo Leyenda en la milonga</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SJTI6ME2gUI/AAAAAAAAAHw/qagBA5fZLHc/s1600-h/milonga002.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230025969283531074" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SJTI6ME2gUI/AAAAAAAAAHw/qagBA5fZLHc/s200/milonga002.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; El sábado, Leo se encaminó a la milonga &lt;em&gt;Los guapos&lt;/em&gt;. Aún no había comenzado el baile. Tomó asiento en una mesa vacía. Notó que en la mesa de al lado había tres jovencitas, que bebían y cuchicheaban. Seguramente después saldrían a bailar un tango, porque vestían polleras y zapatos con tacos altos. Ninguna bailarina asomaba por la milonga con pantalones y sin los zapatos altos de rigor.Le pidió al mozo su bebida, y cuando comenzaba a beber alguien apareció en el escenario. Era la presentadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Buenas noches! Bienvenidos a la milonga. Antes de presentarles a los músicos, quiero decir unas palabras para las muchachas que han venido, que tanto gustan del tango. —Hizo una pausa y dijo— Joven veinteañera que te estás acercando peligrosamente a los treinta años. ¿No tenés un amor? ¿No?... ¿No? ¿Y por qué no? ¡Porque no sabés elegir!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realizó otra pausa, posiblemente para ver que reacción había causado en su auditorio.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— Seguramente te estarás preguntando, ¿qué he hecho yo estos últimos diez años para, ahora, no tener un amor? ¿Y qué has hecho? ¡Qué no has sabido ver!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Ah, claro — escuchó Leyenda que decía una de las jovencitas de la mesa de al lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Pero aquí estoy yo, para avivar gilas, es decir, para poner en tu conocimiento, joven veinteañera, el camino del amor y de la felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Menos mal —pensó Leyenda.— El hombre que te conviene es el hombre maduro. Ideal: mayor de cincuenta años. Altamente recomendable es el divorciado o viudo, sin hijos a su cargo. También se recomienda uno separado, sin fijarse si tiene o no tiene hijos a su cargo. Pero, eso sí, no se recomienda para nada un soltero que recién salga de la casa de sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿No? ¿Por qué? — preguntó una de las chicas a sus compañeras de mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Porque, si no ha salido de la casa de sus padres es que tiene defectos de fabricación o falló la garantía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Con razón! — escuchó que decía la misma señorita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No, no, lo que aquí buscamos es madurez. El hombre maduro sabe cómo hablarte, cómo tocarte, conoce lo que sentís y lo que pensás. El hombre maduro es divertido, porque ya sabe que se puede volver de todos lados, incluso del ridículo. El hombre maduro te va a cuidar a vos como una reina. Sí, a vos, que me estás mirando con esa cara…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leyenda se preguntó cuál sería y de quién la cara que estaba recibiendo esa respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— En esta misma milonga se han formado varias parejas; que, para eso, el tango es ideal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Si hay testimonios es porque es cierto, yo le creo — dijo otra de las señoritas, en voz baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— La señora Ana, de treinta y dos años, hace tres años que está casada con el señor Valerio, de ochenta y un años. Con él conoció el amor, la paz, la serenidad y la visión equilibrada de las cosas. Ambos concurren a esta milonga, ¡un aplauso para ellos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leyenda vio una joven señora de aspecto reposado, con un señor bastante mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— La señorita Vilma, de veintiocho años tiene un novio, Javier, de cincuenta y siete años. Él la ha hecho tan feliz que sus amigos viven contagiados de su felicidad. Sí, sí, a la derecha, aquellos son…Una chica rubia, saludaba con una gran sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— La señora Micaela de veintinueve años convive con el señor Roberto, también de cincuenta y siete años. Ella confiesa que nunca se había divertido tanto con alguien. Sí, ésos, los que saludan ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra pareja saludaba, él, con mucho entusiasmo; ella, con bastante timidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Así que, joven veinteañera, amiga mía, mirá para arriba, no para abajo, y vas a ver que la felicidad te abrazará y no te soltará más. ¡Y ahora sí!, —cambió el tono— les voy a presentar a Inés del Río, “la milonguera”, nuestra cantante, que les va a interpretar, su tango &lt;em&gt;La remera rosada&lt;/em&gt;, una bonita prenda para esta primavera; con el acompañamiento de &lt;em&gt;Las tres guitarras cantoras&lt;/em&gt; ¡Un fuerte aplauso para ellos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los músicos comenzaron con los primeros acordes, se escuchó el tango:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Prenda que fue en otros tiempos, &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;una remera rosada, &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;hoy está tan apagada&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;que no la salva ni el Woolite. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Frente al río Paraná,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;me cantaste aquella tarde,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;sin hacer ningún alarde,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;con tu alma de cantor.&lt;br /&gt;Me entonaste dulcemente,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;al ver prenda desteñida,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;más suelta, no tan ceñida,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;como gorro de albañil. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Me fijé que mi remera,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;ya no era tan rosada.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sea una moda pasada,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;es mi deseo de hoy.&lt;br /&gt;Y sólo espero que pase, &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;esta moda este año,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;porque me hace mucho daño,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;verla tan caída hoy.&lt;br /&gt;Por eso, digo muy claro,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;que en esta primavera,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;sea moda pasajera, &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;el rosa no se use más.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;— Gracias, gracias — dijo Inés del Río, su vecina y cantante, agradeciendo los aplausos. Y salió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Otra!, ¡otra! — pidió el público, sin obtener respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseguida comenzó el baile. Los bailarines no se hicieron esperar. Distinguió a la presentadora, que bailaba con un señor mayor, vestido con un traje a rayas, pañuelo al cuello y zapatos de dos colores. Leyenda pensó que él no era un señor mayor de cincuenta años, como recomendaba la presentadora, pero sí era un respetado lector, con treinta años de experiencia en la lectura, aunque contara con treinta y siete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminó su bebida, se levantó, fue hasta el comienzo de la pista. Miró a una de las jóvenes vecinas de mesa. Le hizo una seña con la cabeza. Ella asintió y se levantó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Venís siempre a esta milonga? — le preguntó Leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, porque yo aprendo a bailar aquí, ¿y vos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No, yo ya sé bailar, y es la primera vez que vengo. Me invitó mi vecina, la cantante —le contó Leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Inés es vecina tuya? Yo también vivo cerca. Claro, vos me parecés conocido. ¿Cómo te llamás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Leo Leyenda.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— Ah, claro, el lector. Sí, leí un reportaje que te hicieron. Y también publicaron un libro sobre vos, me dijo mi mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, así es —dijo Leyenda, sencillamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Es verdad que tus plantas escriben?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, es cierto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— A mí una vez me regalaron una planta, pero se me secó, así que nunca pude saber si hablaba o no hablaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Qué raro. A mí nunca me pasó eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Vos sabrás cuidar las plantas mejor que yo — le dijo la chica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron tres tangos. Leyenda acompañó a la chica a su mesa. Advirtió que su vecina estaba sola, mirando hacia la pista, y la invitó a bailar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y qué me dice? ¿Le gusta la milonga? — le preguntó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, viene mucha gente, se ve — respondió Leyenda, mirando para los costados disimuladamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, vienen los alumnos de esta milonga, porque acá se enseña a bailar, y también gente que viene a bailar, o a tomar algo, o a escucharme a mí y a otros músicos. Hay actividades para todos los gustos. Ésa —dijo Inés, señalando con la cabeza a una joven que bailaba con mucha seguridad y elegancia—, es la profesora de tango. Aquel jovencito, el que baila con la chica de pollera fucsia, es el profesor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Bailan bien.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— Sí, pero fíjese en aquel señor, el del pantalón de vestir azul, camisa blanca, ¡cómo se nota que lo ha aprendido desde chico, en las verdaderas milongas, si parece que caminara abrazado a una mujer!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo observó que, indudablemente, esa milonga se llamaba &lt;em&gt;Los guapos&lt;/em&gt;, porque las damas hacían un culto de “los guapos”, o de los hombres mayores que bailaban bien. Un lugar donde la experiencia de la vida, y la experiencia en el baile, eran recompensadas con admiración. No era un mal lugar para entablar conocimientos humanos. Mientras bailaba con su compañera pensaba que si ya no cantaba más, la invitaría a cenar, y la acompañaría a su casa.&lt;br /&gt;Pensó que no estaba nada mal para su primera incursión en la milonga.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-9048114390638962664?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/9048114390638962664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=9048114390638962664&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/9048114390638962664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/9048114390638962664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/08/7-leo-leyenda-en-la-milonga.html' title='7- Leo Leyenda en la milonga'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SJTI6ME2gUI/AAAAAAAAAHw/qagBA5fZLHc/s72-c/milonga002.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-8673230277177900560</id><published>2008-07-29T17:28:00.002-03:00</published><updated>2010-08-31T18:30:53.931-03:00</updated><title type='text'>6- Leo Leyenda, sus investigaciones</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SI9_K2zDP0I/AAAAAAAAAHo/Tpvi2pLkV7k/s1600-h/abedul.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228537516885491522" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SI9_K2zDP0I/AAAAAAAAAHo/Tpvi2pLkV7k/s200/abedul.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leyenda leyó que Abedul le había escrito un mensaje.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¡Abedul me mandó una carta! ¡Un verdadero abedul! ¡Cómo se ha extendido mi fama en el reino vegetal! ¡Hasta los árboles me escriben! ¿Y de dónde será? ¿De Europa, Asia, África, América del Norte? Seguramente leyó el reportaje que me hicieron en esa revista &lt;em&gt;El búho lector&lt;/em&gt;, y quiere pedirme consejos sobre lo que hay que leer, y cuándo —exclamó, entusiasmado, Leyenda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¿Está seguro, don Leo? Mire si le va a escribir un árbol… — le dijo su empleada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¡Claro que estoy seguro, Lila! Aquí dice: Abedul…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Pero no, don Leo, fíjese bien, está su foto, es una señorita.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Ah, claro, claro, ya me había dado cuenta — dijo Leyenda, levantando la nariz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¿Y qué le dice?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Me dice que, ¡qué raro!, que no aprenda mucho de Edgardo Castillo, porque dicen las malas lenguas que ese señor es muy pícaro y sinvergüenza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Ella debe de saber cosas que usted no sabe, don Leo, yo que usted, leería, porque yo casi no leo. Y, cambiando de tema: ¿le saco la carnívora para que tome sol en el jardín? Me parece a mí que todo el día delante de la computadora le va a hacer mal a esa planta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—No, no, déjela aquí, porque se come las moscas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— ¿Qué moscas? Si aquí no hay.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¡Claro! ¡Precisamente! ¿Vio que es eficaz?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Bueno, como usted quiera, don Leo. De todos modos a mí esa planta no me gusta nada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—No le tenga miedo, Lila, ella se puede dar cuenta, es muy sensible, y además, escribe. Fíjese en lo que dice, puede ser que la deje mal parada en su novela.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Todo puede ser, desde que sus plantas escriben… Bueno, me voy a la cocina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Leo lee uno de los días del diario de Edgardo Castillo. Allí dice: &lt;em&gt;“Lo que pasa es que reconozco que soy un envidioso de mierda, que tengo celos de sus éxitos, de sus logros…” &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Ah, no, la envidia es un pecado capital. ¿Encontraré también la lujuria, la gula, la avaricia, la pereza, la ira, y la soberbia en este diario? — se pregunta Leo, que lee velozmente cada uno de los días del diario. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Después de leer, se da cuenta de que sí, esos pecados están allí, pero claro, también lee que, como recomienda Ermanno Cavazzoni en &lt;em&gt;Los escritores inútiles&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Quién quiera convertirse en un escritor inútil no tiene más que ejercitarse. Se recomienda el ejercicio de los pecados, que son siete: hay que insistir en cada uno de ellos hasta que de pronto se obtiene una nueva visión y uno se queda allí mudo, blando e incapaz de todo.Pero dado que a veces no es fácil volverse escritor en soledad, hay escuelas para esto. Una escuela de escritura que se respete introduce al alumno al pecado; por eso las escuelas están formadas por siete docentes y siete lecciones (de lujuria, gula, avaricia, pereza, envidia, ira y soberbia), las cuales han sido fielmente transcriptas para que en el futuro cualquiera pueda servirse de ellas libremente.” &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¡Claro! ¡Castillo es un maestro de esa escuela! Formará escritores en el pecado, que aprenderán esas lecciones y se condenarán. Sin duda, ya ha comenzado a seguir las indicaciones del Enemigo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Cuántas satisfacciones que me da la lectura! Descubrí un secreto importante; por algo soy Leo Leyenda, el lector.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Alentado por este triunfo de sus lecturas, decidió que seguiría las indicaciones de su psicóloga y concurriría a la milonga en la que canta su vecina, pero, ¿la milonga le daría las mismas satisfacciones?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-8673230277177900560?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/8673230277177900560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=8673230277177900560&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/8673230277177900560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/8673230277177900560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/07/6-leo-leyenda-sus-investigaciones.html' title='6- Leo Leyenda, sus investigaciones'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SI9_K2zDP0I/AAAAAAAAAHo/Tpvi2pLkV7k/s72-c/abedul.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-5401765983788498366</id><published>2008-07-10T14:57:00.002-03:00</published><updated>2010-08-31T18:29:58.427-03:00</updated><title type='text'>5- Leo Leyenda y la vecina</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SHZQj0AzImI/AAAAAAAAAHg/ha3iOXu2K9A/s1600-h/lluvia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221449394170307170" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SHZQj0AzImI/AAAAAAAAAHg/ha3iOXu2K9A/s200/lluvia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leo había salido al jardín a regar las plantas, cuando encontró en el suelo una hoja. No una hoja vegetal, que sí había en el suelo, sino una hoja de papel, con algo escrito. No pudo contener su curiosidad y se puso a leerla.Era un poema, o una canción:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Triste milonga felina&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Cerca, al lado de mi casa,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;hay una verdulería&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;y solas, todo el día, &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;las vendedoras se pasan.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;A veces, algo fracasa, &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;adoptaron un gatito&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;gris, peludo, chiquitito,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;que era toda la alegría&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;y toda la compañía&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;de grandes y pequeñitos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Era el gato muy querido&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;por todo el vecindario&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;y en cualquier día y horario&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;siempre era requerido.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Su vida daba sentido&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;a la vecina sin gato&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;cuando barría un rato&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;y el gato la acompañaba&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;cuando la escoba empuñaba&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;con ella estaba el gato.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Y también para los chicos&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“su gato” era el minino,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;con el pelaje muy fino,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;acariciaban su hocico.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;No era este un gato rico,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;pero bien alimentado,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;y por todos acariciado,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;un día la calle cruzó&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;y aquel auto no lo vio&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;y el gato ya es pasado.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leo reconoció que se trataba de una milonga, bueno, el título lo decía; pero también porque estaba escrito en décimas. Aparentemente, bien escrito. Él como experimentado lector, sabía cómo debían medir y rimar las décimas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— ¿Quién habrá escrito esta milonga? — se preguntó. Tenía la insana costumbre de pensar en voz alta. Pensó que era el texto de alguna de sus plantas escritoras, ya que estaba escrito a mano, pero — reflexionó— no podía ser, ya que sus plantas no salían a ningún lado, ¡cómo iban a escribir sobre un gato de la verdulería! Salvo que les hubiera llegado el chisme por su empleada, ¡qué sabían sus plantas de lo que pasaba fuera del jardín! Pero tampoco podía ser cierto, su empleada no conversaba con las plantas, ¿o sí?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— ¡Vecino!, ¡don Leo, aquí, a su derecha! — dijo una voz de mujer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— ¿Quién me llama? — respondió Leyenda— mirando para abajo, porque creía que se trataba de algunas de sus plantas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Yo, su vecina, don Leo — le respondió la voz. Leyenda miró a su derecha, y hacia arriba. Sobre la pared medianera asomaba la cabeza de una mujer, con un pañuelo rosa enlazado en su cuello.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Ah, disculpe, es usted — dijo Leyenda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Sí, recién se me voló una hoja, con una de mis milongas, ¿cayó en su jardín? — le preguntó la mujer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Sí, supongo que es ésta, que tengo en la mano — le dijo Leyenda, agitando la hoja.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Sí, gracias, me alegro de que la haya encontrado. Con este viento se vuela todo. Estaba escribiendo mi milonga en el jardín, cuando me sorprendió el viento. Parece que va a venir tormenta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Puede ser, no me había fijado, ¡y yo que salía a regar las plantas! Mejor, no las regaré, si llueve… — dijo Leyenda mirando hacia arriba, y fue girando la cabeza hasta encontrar de nuevo a la vecina, con la vista— ah, perdone, ¿así que usted compone milongas?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Sí, sí, compongo milongas, letra y música, y canto mis propias creaciones. Cuando quiera venga a verme a la milonga “Los guapos”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— No sé, yo no salgo mucho, pero si quiere mándeme sus milongas, que las leeré con muchas ganas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Cómo no. Pero mis milongas son toda una unidad de letra y música, si sólo las lee se perderá la mitad; venga, se pone linda la milonga. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Claro, además, tiene razón mi psicóloga, tengo que salir más, me dice que hay vida fuera de los libros — se dijo a sí mismo, en voz baja.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Bueno, yo me voy adentro, no quiero que me encuentre la tormenta en el jardín ¡Hasta luego, don Leo!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Hasta luego, vecina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ya habían comenzado a caer las primeras gotas de lluvia, cuando Leo entró, muy serio y reflexivo. Había empezado a pensar seriamente en las palabras de su psicóloga. Debía salir y contactarse con las gente, pero él no sabía manejarse muy bien con la gente, eran menos predecibles que en los libros. Por eso, para arreglar sus conocimientos del mundo se fue a leer el &lt;a href="http://www.bubok.com/libros/2279/Mujeres-Manual-de-uso-y-mantenimiento"&gt;&lt;em&gt;Mujeres. Manual de uso y mantenimiento&lt;/em&gt; &lt;/a&gt;de Edgardo Castillo, confiando en que le aportaría la sabiduría necesaria acerca de la vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-5401765983788498366?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/5401765983788498366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=5401765983788498366&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/5401765983788498366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/5401765983788498366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/07/5-leo-leyenda-y-la-vecina.html' title='5- Leo Leyenda y la vecina'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SHZQj0AzImI/AAAAAAAAAHg/ha3iOXu2K9A/s72-c/lluvia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-6678873341493197390</id><published>2008-07-09T21:56:00.003-03:00</published><updated>2010-08-31T18:28:55.228-03:00</updated><title type='text'>4- Leo Leyenda y el cuarteto de bandoneones</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SHVfqRUNjdI/AAAAAAAAAHY/cJqTYBc46Mk/s1600-h/bandoneon.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221184522813279698" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SHVfqRUNjdI/AAAAAAAAAHY/cJqTYBc46Mk/s200/bandoneon.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El señor Leo Leyenda, nuestro querido lector, decidido a seguir las recomendaciones de su psicóloga de salir a ver el mundo se acercó a la presentación de un libro, precisamente a la presentación de un libro sobre él: &lt;em&gt;Leo Leyenda, lector y nada más&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Luego de que hablaron los dos presentadores, y el autor, los presentes fueron invitados a escuchar un cuarteto de bandoneones, que alegraba la reunión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El cuarteto empezó a tocar un tango, cuyos abundantes firuletes impedían reconocerlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una señorita muy atractiva, tal vez confiando en los conocimientos tangueros de nuestro ilustre amigo, le preguntó de qué tango se trataba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— No lo reconozco, aún –le dijo, pero déjemelo escuchar un poco más y se lo digo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La curiosidad de la joven era más grande y no pudo esperar una respuesta, así que interrogó a otro hombre, sentado delante de ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Leo creyó reconocer el tango, y escribió en una de sus tarjetas: Canaro en París.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;— Éste señor me dijo que es Los mareados –le susurró ella, acercando sus rubios cabellos a la cara de Leo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Él le mostró el revés de su tarjeta, mientras pensaba que sin dudas, el otro estaba equivocado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El presentador habló:— El cuarteto de bandoneones ha interpretado Canaro en París.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Leo se enorgulleció tanto que sintió como el salón se hacía pequeño para él, y tuvo miedo de al salir, no pasar por la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-6678873341493197390?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/6678873341493197390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=6678873341493197390&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/6678873341493197390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/6678873341493197390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/07/4-leo-leyenda-y-el-cuarteto-de.html' title='4- Leo Leyenda y el cuarteto de bandoneones'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SHVfqRUNjdI/AAAAAAAAAHY/cJqTYBc46Mk/s72-c/bandoneon.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-2984290823166646172</id><published>2008-07-08T14:46:00.002-03:00</published><updated>2010-08-31T18:28:18.632-03:00</updated><title type='text'>3- Leo Leyenda, sus plantas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SHOouSL9DZI/AAAAAAAAAHE/QehoCtHQOgo/s1600-h/margarita1-1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220701906161962386" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SHOouSL9DZI/AAAAAAAAAHE/QehoCtHQOgo/s200/margarita1-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aquel día Leo se había levantado temprano, porque tenía mucho que leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó en el sillón hamaca que tenía en el jardín. Miró con satisfacción el huerto que se extendía ante su vista. Se sintió entusiasmado por la calidez de la mañana, apenas salido el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Buenos días— dijo, sin mirar a nada en especial.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— Buenos días— respondió una vocecita.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quién contestó?— preguntó asombrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie respondió. Leo pensó que habría sido el eco. Tomó el primer diario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El cuñado dijo que la mató&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Felipe F., acusado del homicidio de su concubina por el hermano de ésta.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La causa por el crimen de Lola F. tiene un nuevo testigo. El hermano de ésta acusa del homicidio a su cuñado.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Hay que ser un lector experto como yo para entender quién es quién en este laberinto— pensó, con suficiencia, Leyenda— ¡Qué mal que se escribe en la prensa actualmente!— se dijo en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, algo hemos oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Claro que se escribe mal— continuó sin prestar atención a la voz que había hablado— es lo que yo digo. Así no hay quién lea de este modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Tiene razón, yo soy de la misma opinión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quién dijo eso? — preguntó, resuelto, Leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Yo — contestó tímidamente una margarita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Una margarita me habla? — pensó que tenía razón su psicóloga, que le había escrito una carta, que había leído con mucho placer, aconsejándole salir a ver el mundo y estrechar contacto con las personas. Por quedarse encerrado en su casa, ¡sentía que la margarita le hablaba!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí — dijo la margarita más segura. Las plantas podemos hablar. Aquí donde nos ve, tan calladitas, tenemos una sabiduría muy grande y muchas cosas que contar, pero no a cualquiera, claro, no vamos a decir una inconveniencia para ir a parar a un laboratorio, imagínese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No, claro. Me imagino —respondió Leyenda— entonces… ¿quién está escribiendo en la computadora una novela? Yo no escribo novelas, bueno, yo no escribo casi nada, soy un lector que se precia de tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Ah, la novela, sí, la planta carnívora, ésa que tiene al lado del escritorio. Muchas proteínas animales le dan fuerza en las hojas para escribir en el teclado. Claro, yo no sé qué pueda escribir, si se pasa todo el día comiendo y mirando la pantalla de la computadora — comentó la margarita, un poco envidiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Bueno, no importa, ya la leeré, ardo en deseos de leer algo — dijo Leyenda, y se fue sin saludar, a la búsqueda de los otros diarios de la mañana.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-2984290823166646172?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/2984290823166646172/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=2984290823166646172&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/2984290823166646172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/2984290823166646172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/07/3-leo-leyenda-sus-plantas.html' title='3- Leo Leyenda, sus plantas'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SHOouSL9DZI/AAAAAAAAAHE/QehoCtHQOgo/s72-c/margarita1-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-1333165583212293089</id><published>2008-07-05T18:37:00.001-03:00</published><updated>2008-09-22T02:47:32.051-03:00</updated><title type='text'>2- Leo Leyenda, su pasado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SG_s9nRCjUI/AAAAAAAAAGE/nug_WF-fqjA/s1600-h/IMG_2340.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219651036402322754" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SG_s9nRCjUI/AAAAAAAAAGE/nug_WF-fqjA/s200/IMG_2340.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Leo Leyenda, nuestro famoso lector, vive solo. Una vez tuvo una pareja, pero ella lo abandonó, porque, como se sabe, toda mujer está descontenta con su vida y le echa la culpa de eso a su marido, y, además, porque un lector es odioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mujer lo consideraba odioso porque cuando ella quería conversar en el almuerzo, Leo llevaba el libro a la mesa y comía mecánicamente mientras sus ojos se movían velozmente siguiendo las líneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También cuando su mujer quería salir a pasear él argumentaba que estaba terminando un libro que no podía abandonar. Las conversaciones con los amigos de ambos siempre se referían a las lecturas; y en la cama el libro ocupaba el primer lugar. Por eso su mujer primero lo odió y después lo abandonó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora Leo, libre de una mujer que insistía en conversar del precio de las papas, de las nuevas publicidades —todas iguales— de lo que pasa cuando se encuentra una cerveza con un sediento, o un tractor con un campesino, y que miraba con desconfianza su “escasa” actividad; pudo dedicar casi todas las horas del día a la lectura. De este modo había conseguido su merecido trabajo de lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leía cuentos, poesías, novelas de concursos literarios que necesitaban una primera selección; nuevos diarios que contradecían el titular con el copete, y ambos, con el cuerpo de la nota, que requerían lectores expertos para poder entender las intenciones del cronista y traducirlas. Estas actividades le eran bien remuneradas. Nunca se sentía solo con sus libros; y además tenía las plantas escritoras que lo acompañaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, Leo nunca estaba solo, y los libros y las plantas le sonreían.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-1333165583212293089?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/1333165583212293089/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=1333165583212293089&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/1333165583212293089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/1333165583212293089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/07/2-leo-leyenda-su-pasado.html' title='2- Leo Leyenda, su pasado'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SG_s9nRCjUI/AAAAAAAAAGE/nug_WF-fqjA/s72-c/IMG_2340.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5950269885297345943.post-4087006600496602755</id><published>2008-07-03T17:15:00.001-03:00</published><updated>2008-09-22T02:47:50.664-03:00</updated><title type='text'>1- Leo Leyenda: el lector</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SG03ugBIJ6I/AAAAAAAAAF8/0lrTPuh6r1U/s1600-h/planta.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218888815200446370" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SG03ugBIJ6I/AAAAAAAAAF8/0lrTPuh6r1U/s200/planta.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos encontramos en la casa de nuestro gran lector, orgullo de nuestra ciudad y paradigma de los distinguidos suscriptos a nuestra revista, el señor Leo Leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos recibe una empleada, la que nos conduce a los fabulosos jardines de esta mansión, donde se encuentra el señor Leyenda, leyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo está usted, señor Leyenda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Muy bien, gracias. Lo estaba esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Es un orgullo para nosotros, los responsables de la publicación El búho lector poder hacerle esta entrevista. Es usted un modelo a seguir por nuestros lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Me halaga usted, muchas gracias; pero vayamos a las preguntas, tengo mucho que leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Bien. Una pregunta que le interesaría mucho a nuestros lectores que yo le formulara es si usted considera que hay distintas lecturas según los momentos del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Desde luego que sí. El mejor momento de la poesía es la tarde; las obligaciones, tareas y lecturas de la mañana ya se encuentran resueltas y el espíritu se dispone mejor a la lectura de la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Es muy interesante esto que usted nos dice. ¿Y qué lecturas recomienda para la mañana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Para la mañana nada mejor que la épica y las novelas de viajes y aventuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Sí? ¿Y por qué razones? Dígaselas usted a nuestro público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Porque hay mucha luz y las aventuras hacen que uno termine de despertarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Ah… sí, sí, claro. ¿Y qué recomienda usted para la noche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Los cuentos policíacos y de terror; por su brevedad permiten que uno se duerma rápidamente, pero por su temática… ja, ja, ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Bien. Cambiemos de tema. Tiene usted un hermoso jardín, variado y muy bien cuidado, flores salvajes en orden y armonía junto a flores cultivadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, es cierto. Cultivo rosas, claveles, margaritas, prímulas, siemprevivas, violetas, alelíes y algunas más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Se nota que es un paisaje muy inspirador para la lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, sí, también. En realidad me siento aquí, porque mientras leo practico uno de mis entretenimientos predilectos, que puedo compartir con sus lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Sí? Cuéntenos su pasatiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Conversar con ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Perdón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Sí, conversar con las plantas; mucho no hablan, se reprimen. Y algunas también escriben, desde su punto de vista vegetal, desde luego. Yo leo sus textos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— …&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Claro, sí, las que tienen hojas más duras, hasta pueden escribir en computadora. Tienen que tener fuerza para presionar las teclas; si no, si tienen hojas débiles, ellas prefieren escribir con lápiz. Después de todo, un lápiz es casi un pariente, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despido, asombrado ante estas revelaciones y creo notar en la entrada una carpeta sobre el piano, que no había visto antes, que, bien mirada, resulta ser una combinación de textos, titulado: Los cuentos de mis plantas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5950269885297345943-4087006600496602755?l=leoleyenda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leoleyenda.blogspot.com/feeds/4087006600496602755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5950269885297345943&amp;postID=4087006600496602755&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/4087006600496602755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5950269885297345943/posts/default/4087006600496602755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leoleyenda.blogspot.com/2008/07/1-leo-leyenda-el-lector.html' title='1- Leo Leyenda: el lector'/><author><name>Mariela Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08852171816958607806</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://1.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/THKgYh6iX3I/AAAAAAAAA-k/S9T9r2H_1sw/S220/avatar_blog.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_-ScMCwyCDv0/SG03ugBIJ6I/AAAAAAAAAF8/0lrTPuh6r1U/s72-c/planta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
